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(3-0) Licencia para brillar

(3-0) Licencia para brillar

El Málaga gana fácil al Celta en La Rosaleda con un gran partido de Sandro y Ontiveros. Recio asume galones

El Málaga tiene licencia para brillar en este tramo final de Liga. Míchel lo está demostrando en cada partido con la propuesta y los jugadores recogen el guante. Show de Ontiveros, canibalismo de Sandro, galones de Recio, jerarquía de los centrales... Es un todo exquisito, es un manojillo de buenas noticias abrazadas unas a otras que se convierten en un todo, en un brillo especial.

En un partido en el que no había nada en juego y con el Celta pensando en Old Trafford, cabía esperar un duelo descargado de tensión. Eso debía conducir indefectiblemente al lucimiento personal de los buenos futbolistas. Y Míchel no escatimó en titulares. Así que fue cuestión de tiempo que llegasen las ocasiones y las combinaciones.

Sandro demostró su instinto caníbal sumando hasta cuatro ocasiones, tres de ellas las detuvo con bastante mérito el portero del Celta, Sergio Álvarez. El canario está de dulce y cualquier rendija la transforma en ocasión de gol.

Pero al delantero le quitó el protagonismo Javi Ontiveros. El extremo marbellí sacó al diablo que tiene dentro y comenzó a regalar filigranas al respetable. El canterano, que pronto estará con el filial luchando por conducirlo a Segunda B, marcó un golazo con la zurda tras una excelente acción personal. 

En la segunda mitad se siguió viendo a Sandro con sed de gol, generando. Forzó un penalti que quiso tirar, pero Recio usó sus galones para ejecutar y poner el 2-0. Después anduvo cerca el canario, que estaba siendo observado por Koeman y scouts del Everton en la grada, de conseguir por fin su ansiado tanto.

Se ensució un poco la imagen en una acción absurda de Berizzo en la que se encaró con Recio. Le costó la expulsión al técnico y algunas amarillas a los malaguistas. Pese a todo, el Málaga siguió a lo suyo y fue a por más.

Keko entró por Ontiveros con ganas de comerse su pedazo de pastel. Puso un buen balón en el área que Pablo y Sandro no llegaron a convertir; luego se excedió tras una bella acción personal en la que se la jugó cuando el canario estaba solo; y por último anduvo muy fino para encontrar a Juankar, que en una acción de tiralíneas dio el pase de la muerte a Sandro, que finalmente se llevó su premio.