El pensamiento del vaso (1-1)

El pensamiento del vaso (1-1)

Un punto de oro por lo sufrido hasta el último segundo o dos puntos que se esfumaron en la segunda mitad. El Málaga firma tablas en el Toralín en encuentro en el que sufrió al final y en el que buena parte del choque se autoconvenció de que la victoria estaba amarrada a pesar de la mínima ventaja. Yanis firmó el gol de los blanquiazules tras una accion de calidad y fe de Chavarría. Curro Sánchez igualó el encuentro a quince minutos del final tras un centro lateral mal defendido. Pellicer acabó expulsado. 

Esta vez el propio Málaga se convirtió en su propio enemigo. Vivió feliz y alegre, se sintió cómodo con la ventaja en el marcador pero también acabó con nervios y sufriendo. Fue capaz de dominar, de aguantar, de ser efectivo, de creerse que el trabajo estaba hecho y de complicarse la vida en el Toralín. Suma ya 18 puntos pero ante la Ponferradina pudo llevarse un botín mayor o incluso volverse de vacío. Todo eso en 90 minutos. El vaso medio lleno o el vaso medio vacío. Cuestión de interpretaciones. 

Otra vez arrancó el Málaga con cambios. Pellicer rotó la portería y volvió a darle la titularidad a Juan Soriano. Regresaba al centro de la zaga David Lombán y Yanis salió de inicio en la izquierda cambiando al otro costado a Jairo. El primer susto para los malaguistas se produjo en apenas diez minutos. Gaspar remató al larguero tras una jugada de laboratorio de la Ponferradina. Fue la primera madera de las tres que tuvo el equipo de Bolo.

Se recompuso el Málaga a ese serio aviso. Ramón y Luis dominaban el centro del campo junto a un Yanis eléctrico y participativo. Jairo también aparecía por el centro y los blanquiazules empezaron a sentirse más cómodos. 

En el minuto 33 llegaba el tanto de los Pellicer, un despeje orientado de Calero lo convirtió Chavarría en gol. El tanto fue de Yanis pero el argentino bajó el misil, aguantó, batallón con dos defensas y sirvió en bandeja el tanto al francoargelino. La conexión Yanis-Chavarría también encontró el peligro pese a que esta vez cambiaron los roles. 

La Ponferradina no le perdía la cara al partido pese a que el Málaga se autoconvencía de que tenía el choque donde quería. Es decir, había anotado en la primera ocasión que había tenido y defendía con la posesión. Los de Bolo tuvieron el minuto 43 otra clara oportunidad. Un balón filtrado a Kaxe. Jairo rompió el fuera de juego y el tanque la mandó a la madera. El segundo póster. Tres minutos después, Ríos Reina estrelló una falta directa en el larguero. La suerte de momento le sonreía al Málaga. 

El Málaga no llegó a finiquitar el partido tras la vuelta de vestuarios, al contrario le dio alas a una Ponferradina que con piernas nuevas se veía con posibilidades de hincarle el diente a los de Pellicer. Varios avisos, varias acciones a balón parado que hacían temblar defensivamente al equipo malaguista. Pellicer trató de refrescar y dar descanso a Ramón que tenía amarilla y también a un Yanis que se marchó con la sonrisa burlona de haber querido más. Cristian y Benkhemasa no hicieron el blindaje necesario que requería el partido y la Ponferradina empezó a imprimir un fútbol más directo. 

A falta de quince minutos igualó la contienda. Un gol procedente de un centro lateral. Son ya varios los goles encajados desde esa zona. Error imperdonable de la defensa malaguista que vio como Curro Sánchez fusilaba a Juan Soriano tras un centro de Ríos Reina. El atacante se anticipó a un Matos que no cuajó una buena actuación en el Toralín. 

Un nuevo partido y quince minutos por jugarse. Pellicer también le dio minutos a Julio y a Joaquín Muñoz que debutó en el día de hoy. No hubo tiempo para ver a Orlando Sa, hasta un canterano le gana la tostada y el sitio. El que sí mostró su lado más aguerrido fue Benkhemassa que acabó expulsado por roja directa. Una entrada dura y en la que no supo medir la intensidad. Minutos después Pellicer acabó también expulsado por roja directa. 

Fue ahí donde apretó de lo lindo el equipo de Bolo que en el último suspiro pudo incluso llevarse los tres puntos. Kaxe en el 90+5 perdonó en boca de gol. Era más complicado echarlo fuera que empujarla. Ahí la tostada no cayó por el lado de la mantequilla. Se libró de milagro y por fortuna el Málaga, amarró un punto de oro que a la larga le debe servir para cumplir el objetivo. Para algunos vaso medio lleno para otros vaso medio vacío. Cuestión de optimismo.