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Conoce los retos actuales y tendencias de la formación para captar a las nuevas generaciones

Internet no solo es una ventana al ocio y entretenimiento sino también un lugar donde acudimos a adquirir conocimientos. De hecho, cada año se analizan las tendencias de búsqueda de Youtube, Google…

El usuario está acudiendo a esta gran fuente de información para aprender en un modelo de autoformación, La realidad es que estamos infoxicados, cuando buscamos cualquier información en Google nos encontramos con, por ejemplo, 650.000 resultados. ¿Quién es capaz de leer más de 4 o 5 hojas de resultados? ¿Quién tiene el tiempo suficiente para comprobar si los datos son reales? Es más ¿alguien ha comprobado que realmente haya 650.000 resultados? Y ya, para rematar, ¿a alguien realmente le importa si en vez de 650.000 hay 520.000?

¿Por qué se produce esta infoxicación?


Esto es porque ha evolucionado el acceso pero también porque se ha democratizado la producción del contenido. Nosotros, como usuarios, hemos pasado de ser consumidores pasivos a productores activos.
Cuando las herramientas para crear contenido y publicarlo en internet se simplifican, se democratiza para todo el mundo, y eso es positivo, pero hay que saber distinguir y sobre todo desarrollar una actitud crítica para diferenciar qué contenido realmente nos interesa y resulta válido.

Internet ha adquirido funciones de biblioteca, consultor, médico, psicólogo, formador… sin lugar a dudas se ha convertido en muchos aspectos en una ventaja ¿pero qué debemos de tener en cuenta?

 ¿Hacemos bien usándolo como fuente de información?


El acceso a la información, a los conocimientos, a la experiencia siempre es positiva, Internet es una gran biblioteca donde encontramos de todo, por eso es muy importante que como usuarios desarrollemos una actitud crítica para saber qué información podemos utilizar y cuál no, y para ello resulta muy importante conocer la fuente de esa información, no hay que darle 100% de credibilidad a todo lo que se publica en blogs, webs, redes sociales…

Aquellos que han nacido siendo nativos digitales, se encuentran con que este escenario es totalmente natural, ¿cómo se forman las nuevas generaciones?

Es importante distinguir los dos conceptos, información y formación. Y una vez distinguidos, hay toda una serie de diferencias entre las generaciones hoy en día que es importante tener en cuenta:
Generación de babyboomers, nacidos entre el 45 y el 65. Quieren un trabajo estable, de por vida, no le dedican mucho tiempo al ocio.
Generación X. Entre el 65 y el 80. Se dice que son una generación de transición, son los que han visto el nacimiento de internet y tienen que ponerse al día con la generación que le sigue, los millenials
Generación millenial. Entre los 80 y 95 Duran una media de dos años en el trabajo, les gusta viajar, el ocio, se adaptan a las nuevas tecnologías, mantienen aún códigos de privacidad cuando comparten por redes sociales.
Generación Z. A partir del 95. Son autodidactas, nativos digitales, creativos, aspiran a ser youtubers, les dan mucha importancia al compromiso social.
Debemos de tener presente que hoy en día, esa generación a la que llamamos Millenials y Generación Z, constituyen ya el 50% de la fuerza laboral en el mundo, y en el 2025 será del 75%. Por lo que la formación debe de adaptarse a la forma en la que acceden y consumen contenidos. 

¿Qué formato prefieren?


La formación ya se está adaptando a ese cambio, con formaciones de menor duración, en entorno virtuales que fomentan la interacción, más visuales e  incorporando las nuevas tecnologías y la gamificación. En las pasadas décadas, varias investigaciones han establecido modelos de Estilos de Aprendizaje. Uno de los más famosos fue el Modelo Vakde Neil Fleming, que estableció que los estilos de aprendizaje del ser humano se clasificaban por orden de preferencia en visual, auditivo y táctil.
La mayoría de las personas hoy prefiere acceder a la información a través del sistema online y de manera visual, se estima que un 40% de las personas prefieren el aprendizaje visual.

El hecho de que prefieran formaciones más cortas, ¿puede ser perjudicial para el aprendizaje?
De ninguna manera. Si antes construíamos un curso de 80 horas para el centro de formación sobre por ejemplo Marketing 2.0, ahora se microfragmenta y se personaliza por sectores, convirtiéndose en seis cursos distintos que satisfacen necesidades más específicas, como por ejemplo “Cómo crear tu propia tienda online en Facebook”, “Cómo posicionar tus títulos en Google”, pero además ofrecemos la posibilidad de que el centro pueda agrupar ciertos contenidos y construir esa oferta especializada.

¿Qué es la gamificación?


La gamificación consiste en aplicar las mecánicas del juego a la formación. Es una técnica que siempre se ha empleado en etapas tempranas, en la educación infantil, pero gracias a las nuevas tecnologías se está aplicando a otros niveles de la educación profesional adulta.

Si el profesional tiene claro que debe de aprender, ¿por qué necesita usar la gamificación?
Porque mejora la efectividad del aprendizaje. Según los últimos estudios uno de los grandes problemas a los que se enfrentan las empresas es a la falta de motivación, falta de motivación que también implica otras preocupaciones como la falta de compromiso, conformismo, baja productividad… esos estudios indican que tan solo un 13% de los empleados se siente motivado.
Implementar la gamificación ayuda a romper la rutina, aprender de manera práctica… cuando sales tarde del trabajo y debes de volver a casa y te encuentras con un manual de 800 páginas para el curso que estás haciendo, baja tu interés completamente.
Hay que tener en cuenta que en el 2025 el 75% de la fuerza laboral serán millenials, y que esta generación pasa durante la semana en España unas 13 horas jugando a videojuegos.

Se habla también mucho de la realidad aumentada, la realidad virtual, ¿qué diferencia hay entre ambas?


La Unesco calcula que en 2025, la demanda de educación, únicamente universitaria, se va a incrementar en unos 80 millones de personas. Los expertos señalan que la única solución viable para cubrir estas necesidades pasa por asociarla a la educación digital y la apuesta por formatos como la realidad virtual y aumentada. 
La real virtual o VR se diferencia del resto por ser en la que te sumerges por completo en un mundo virtual. La realidad aumentada es aquella en la se complementa el entorno real con objetos digitales. Vamos, que ves todo lo que tienes a tu alrededor, pero el ordenador del equipo que lleves frente a los ojos podrá reproducir sobre este entorno objetos, animaciones o datos que realmente no están ahí.
Imaginemos un supermercado, una formación del retail para enseñar estrategias de cómo colocar los productos en las estanterías para favorecer la venta cruzada.
La realidad virtual o aumentada tiene además un gran poder de integración, puede aplicarse para la formación de personas con discapacidad.
Si mencionamos la efectividad, lo positivo de esta tecnología dado que el cerebro humano retiene el 10% de lo que lee, el 20% de lo que oye y el 90% de lo que experimenta. 

Ya sabemos que todo lo que tiene que ver con las redes sociales, el big data, inteligencia artificial… serán los trabajos del futuro, ¿solo habrá trabajos relacionados con las nuevas tecnologías?
Serán muy importantes pero hay otras tendencias a tener en cuenta.
La generación millenial y la generación z, viene con dos premisas por bandera, el desarrollo de una política corporativa responsable y la conciliación de la vida personal-profesional. ¿Qué tipo de formación puede estar relacionada? Por ejemplo la implementación de Planes LGTBI en las empresas. Por eso cuando desarrollamos nuevos cursos no solo estamos mirando las nuevas tecnologías, sino además las personas y su integración.
Hemos hablado también de que son dos generaciones que le dan mucha importancia al tiempo libre y que son autodidactas, entonces adquiere mucha importancia la formación en el ocio, es decir, imaginemos a alguien que le gusta fabricar cervezas artesanales, o tener su propio huerto urbano, quieren profesionalizar su afición.