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El Málaga sufre altas dosis de morriña (1-0)

El Málaga sufre altas dosis de morriña (1-0)

El conjunto de Muñiz firma lejos de la Rosaleda el peor partido de la temporada y activa las dudas a domicilio donde no es capaz de ganar desde hace más de dos meses. Tiembla, tiene miedo y echa en falta su ansiada Rosaleda. Triste imagen para el cuadro blanquiazul que sólo suma dos de los últimos veintiún puntos jugados como visitante. El Málaga muta y cambiar la piel cuando no está en Martiricos. Los malaguistas firman guarismos como visitante que preocupan para un equipo candidato al ascenso directo, cifras que no se pueden negar ni dulcificar. 

Es en ese escenario donde el Málaga sufre triste y pena deportiva. No es algo puntual. Ya es una regularidad que debe corregir cuanto antes porque el maná de ganar como local puede que algún domingo no se produzca.  A base de arreones lo intentó el cuadro blanquiazul que contó en Ontiveros en el único jugador que al menos mostró valentía e intensidad. No le salieron las cosas peor mostró arrojo. Algo que no se pudo ver en el Francisco de la Hera.  

Ante rivales que demuestran una mayor intensidad y ganas, el Málaga visitante no es capaz de igualar el oficio que requiere la categoría. Lejos de la Rosaleda, la involución del Málaga preocupa. Preocupa porque tiene dos caras. La infalible y solvente de local y la aburrida, desesperante y sosa como visitante. 

Un solitario gol de Kike Márquez le permite al cuadro extremeño salir de los puestos de descenso y abre la caja de Pandora de un Málaga que muestra altas dosis de fragilidad cuando viaja fuera de su zona de confort. Blanco y Héctor tuvieron dos oportunidades claras para empatar el encuentro pero no estuvieron finos de cara a la meta rival. 




No se libra nadie de este tropiezo. Ni Muñiz, ni titulares ni suplentes. Un suspenso general que obliga a los blanquiazules a ganar al Granada. Tras regalar el primer tiempo al Extremadura, sólo aguantó quince minutos en el terreno de juego, el Málaga desapareció por completo del Francisco de la Hera. Tuvo una mayor posesión, dato anecdótico porque no fue capaz de progresar ni de generar oportunidades con regularidad. Sólo construyó con arreones y con acciones aisladas.

Así llegó la de Blanco Leschuk que acabó en el palo y que en boca de gol Héctor Hernández no supo remachar. Era más difícil errarla que empujarla. Minutos después en una jugada personal de Ontiveros, el marbellí asistió al de Mendoza pero tenía el punto de mira desviado. Su remate de cabeza en un escorzo nada ortodoxo se marchó fuera de la meta rival. Otra de las que en casa no suelen perdonar.

El guion era el mismo de cualquier cita como visitante. Marcador en contra y un Málaga incapaz de remontar. Muñiz movió el banquillo. Lo hizo ya en el primer tiempo dando entrada a Hicham por Renato Santos. El asturiano quería mayor profundidad, hecho que no pudo hallar. Ya en el segundo tiempo realizó modificaciones. Nada más salir otorgó minutos a Héctor Hernández que sigue sin aprovechar la oportunidad que le da el míster blanquiazul. Muñiz agotó los cambios, quizás la sustitución que más sorprendió, con la entrada de Lacen por Iván Rodríguez. El cambio también generó modificaciones de varios jugadores. N’Diaye pasó a ser central y Diego González al lateral derecho. Sin éxito alguno

Al Málaga se le han visto las costuras lejos de La Rosaleda. El método de Muñiz no está funcionando más allá de Martiricos y ya no es cuestión de detalles puntuales. Es la regularidad que dicta el día a día del Málaga en la competición. 2 de 21. Toca remangar y reajustarlo. Autocrítica, lectura de la cartilla de puertas para dentro. Cambiar el chip y pensar en ganar al Granada. No hay más. Eludir el problema no ayuda al igual que caer en el elogio por la racha triunfal como local también debilita. Primer traspié más que serio del funambulista que busca un punto de apoyo como visitante.