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Ontiveros, motor del cambio (3-0)

Ontiveros, motor del cambio (3-0)

El Málaga ha vuelto. El Málaga cabalga con paso firme por volver a Primera. Con casta, fe, coraje y fútbol. Supo ganar un partido crucial ante un Real Oviedo que estuvo una hora con superioridad numérica tras la expulsión de Keidi Bare. Estar con diez no fue impedimento para el equipo blanquiazul que gracias a los goles de Adrián, Ontiveros y Cifu doblegan a un Real Oviedo que apenas inquietó la portería de Munir.   

Era el día D, la hora H, llamenlo como quieran pero el Málaga dio la talla. Respondió dando un golpe en la mesa. En el campo. Con goles y con argumentos. Vuelve a estar en puestos de ascenso. Vuelve a sonreír el malaguismo y vuelve a brillar Ontiveros. El marbellí destapó el tarro de las esencias en una noche para el recuerdo. Es magia, es fútbol, es el diamante de este Málaga.

Participó activamente en el primer tanto, provocó el penalti que transformó Adrián y acto seguido tuvo un gol que la defensa del Oviedo sacó en la línea de gol. pero quería más. Ni la expulsión de Keidi Bare atemorizó a los malaguistas, Ontiveros dejó un tanto para el recuerdo. Un auténtico chicharro y que amplió la ventaja antes del descanso. 

El guion no cambió tras la reanudación ni Sergio Egea con los cambios lograba activar a un Real Oviedo que dejó mala imagen en La Rosaleda ya que jugó con uno más durante una hora. Cifu se disfrazó de delantero. Incombustible el defensa que aprovechó a la perfección la asistencia de Blanco. Definió con clase y desató el éxtasis y la locura en La Rosaleda. Un triunfo titánico basado en un gran esfuerzo colectivo. 

Con este triunfo vital, los de Víctor Sánchez del Amo se colocan quintos en la tabla y vuelve a depender de sí mismo para mantener vivo el sueño de retornar a Primera División. El Málaga convence y se convence de que las posibilidades de ascender no son para nada descabelladas.