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Un punto a ralentí (1-1)

Un punto a ralentí (1-1)

El Málaga no es capaz de vencer al Mirandés en un partido que tuvo controlado hasta la sustitución de Keidi Bare. En el último tramo de encuentro el equipo burgalés logró igualar el marcador tras una pérdida ofensiva blanquiazul y una mala transición. Merquelanz no perdonó ante Munir que vio como entraba la pelota por su palo.

No fue una gran tarde de fútbol ni por el Mirandés ni por el Málaga pero es cierto que el equipo malaguista a falta de 20 minutos tenía un botín más que importante. Eran tres puntos que podían servir como punto de inflexión y apaciguar la crisis institucional que vive el club pero al final todo quedó en un empate.

Sorprendió Víctor con la salida de tres centrales: Luis Hernández, Luis Muñoz y Diego y también con el trivote Benkhemassa, Boulahroud y Keidi Bare. El albanés volvió a mostrarse como un jugador vital en el esquema malaguista sobre todo en la faceta de equilibrio defensivo. Benkhemassa debutó siendo un futbolista participativo, eléctrico pero que aún tiene lagunas tácticas. La velocidad de la liga argelina no es ésta. 

Mucha posesión sin progresión y el Málaga seguía acumulando bola pero apenas inquietó la portería de Limones. El Mirandés no ofrecía peligro y los blanquiazules tenían el encuentro controlado. La mejor oportunidad llegó en un córner que Boulahroud mandó por encima del larguero con todo a favor. Casi sobre la bocina del primer tiempo tuvo otra Adrián pero su disparo acabó en saque de puerta cuando realmente era córner. Quizás una anécdota pero el primer tiempo fue soporífero, tedioso y digna de olvido. 

Tras la reanudación el Málaga salió con otro aire. Se quedó Luis Hernández en el banquillo y entró Lombán. Un cambio de cromo por cromo. Pronto llegó la alegría no sólo para el Málaga si no para Sadiku. Logró ver puerta tras un trabajo voluntario y constante los 90 minutos. Aprovechó un centro de Boulahroud en un lío dentro del área y su remate de cabeza picado acabó dentro. 

No supo cerrar ni agrandar la diferencia. Quiso vivir de las rentas y el cambio de Keidi Bare acabó matando al Málaga. El Mirandés con más corazón y con más empuje que fútbol creyó en el empate. Siguió con vida y logró la fortuna de igualar el marcador. Una pérdida en la zona de creación, zona en la que el Málaga continúa jugando con fuego y hoy en Anduva se quemó. No lo desaprovechó Merquelanz que fusiló a Munir por su palo más cercano. 

Reacción y bola de oxígeno para un Mirandés que casi remonta el partido pero encontró a un Munir salvador. Es un pequeño paso para el Málaga tras dos derrotas consecutivas pero con esta velocidad a ralentí, los resultados difícilmente llegarán o incluso pueden acabar con derrota. Sensación de dos puntos perdidos pero casi de un punto logrado. Esto es lo que hay. Cuestión de matices, cuestión de resultados.