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Recibiendo a cambio todo un calvario de decepciones

Recibiendo a cambio todo un calvario de decepciones

Manolo Santander, el chirigotero del compás más puro y añejo de Cádiz, deja huérfano al Carnaval después de luchar varios meses contra una larga enfermedad a la que no le ganó la batalla final. 2019 se convierte en un año de sensaciones agridulces para la familia Santander Grosso.  

Pasear sobre los tejados de Cádiz era posible a través del compás chirigotero de las agrupaciones comandadas por Manolo Santander. Un gaditano que ha sabido otear siempre las vicisitudes de la tacita con aire marcial pero con el optimismo que solo un andaluz, optimista y resignado a partes iguales, sabe hacer.

Y es que Manolo Santander cumplía el oficio carnavalesco como algo más que un ‘matarratos’, el chirigotero por vocación, cumplió con son su principio más arraigado; el compás del 3 por 4 viñero.
Una dilatada trayectoria que le llevó ya en juveniles a salir con la primera agrupación de las muchas que sumaría a su libreto. Salió en la mítica chirigota del Petra donde consiguió la gloria con las chirigotas ‘El crimen del mes de mayo’ y su parodia a las comuniones y ‘Hasta que la muerte nos separe’, legionarios de convicción interesada.

Pero fue a mediado de los 90 cuando personalizó su propia leyenda; ‘Guasa Cubana’, ‘La familia Peperoni’ y ‘El séptimo de caballería’, contando incluso con la música de José Manuel Prada Durán, se convirtieron en la trilogía de la alternativa definitiva, dejando un pasodoble que se convertiría en el himno oficioso del Cádiz C. F. ‘Me han dicho que el amarillo’ (1998) es un indispensable en moragas, junteras, y rebujaos de coplas.

'Y aquí llega la caballería' (1999), soniquete que traspasa el testigo al primer premio de ‘Los de capuchinos’, chirigota premiada con el uno en año 2000, y de ahí la confirmación. Le siguieron las recordadas ‘Atlético Agujetas’ y ‘Los morazos de la viña’.

Son muchísimas más las agrupaciones que engordaban la leyenda de Manolo; entre ellas la recordada ‘El movimiento del 36’, junto a El Libi, con el que también hizo sus pinitos en cuarteto durante los 80.
Se marcha Manolo Santander Palma, el mito del hombre puro gaditano, que se parte con el primer premio en chirigotas del pasado concurso. Deja en continuidad a sus hijos Palmi, gran voz y Manolo junior, un excepcional músico que tiene por delante los caminos inexorables del devenir coplero gaditano.

2019 se convierte así en un año para la orfandad, a la pérdida de Juan Carlos Aragón en mayo (por cierto, se admiraban mutuamente) se nos va para la eternidad coplera el hombre que mejor ha sabido bailar el pasodoble puro carnavalesco y gaditano, Manolo Santander Palma. Un chirigotero de mayúsculas dimensiones. Un año en el que los carnavaleros seguimos recibiendo a cambio todo un calvario de decepciones.