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Septiembre, primer mes del año

Septiembre, primer mes del año

Con el comienzo del año carnavalero los propósitos empiezan a andar. Todos funcionamos en este engranaje.

Septiembre es el primer mes del año para los carnavaleros. Me refiero, a que el año natural de los que amamos esta fiesta no tiene nada que ver con el calendario oficial que nos propone la cultura occidental de la que, inexorablemente, formamos parte.

La fiesta del invierno cálido, es eso, una fiesta que se celebra en invierno y que la calidez la ponemos todos; desde los componentes, autores, directores y lo que rodea a las agrupaciones de canto, las Diosas y los Dioses, las Drags, los grupos de animación, y hasta cada aficionado, cada malagueño, cada persona que de una forma u otra participa, desde fuera o desde dentro, para que todo esto tenga un sentido. 

Ahora que estamos a punto de embarcarnos en la maravillosa aventura de crear uno de los programas de carnaval de Málaga lo más completo –TARATACHÍN-, también es el momento en el que las agrupaciones tienen que empezar a llamar al orden a las musas de febrero. Nuevos nombres de agrupaciones, el propio mercado de fichajes, descanso, retiradas, ideas, los pasodobles y cuplés, y un largo etcétera en el que no sobra nada.

Una secuencia de la película `MODIGLIANI´ (2014) muestra la noche previa a un concurso de pintura, donde parte los grandes genios de la pintura del s.XX se preparan para confeccionar la `obra de las obras maestras´. Y así me he imaginado siempre el día previo a la gran final del Cervantes. Cuando las agrupaciones ya conocen su puesto para cantar en ella y se encierran en sus locales de ensayos para preparar las mejores armas del asalto definitivo. Y ha comenzado la cuenta atrás para ese momento. El resto es derramarse por las calles, es decir, un exuberante popurrí de sensaciones conciliadoras y reconciliadoras con nuestra existencia.

Y el asalto definitivo es el que entre todos nos hemos propuesto, llevar al Carnaval de Málaga más arriba aun si se puede. Los engranajes funcionan, y eso se nota. Fundación, agrupaciones, actores de la fiesta, microentornos y macroentorno.

En Febrero acaba el año, como si la nochevieja del carnaval se tratase, además con propósitos por parte de todos para el nuevo año venidero (sobre todo para aquellos que el año que viene van a sacar un cuarteto si o si). Y de marzo a septiembre, aunque parezca la Edad Media del carnaval, de oscurantismo y poca actividad, todo el mundo sabe que algo se cuece aunque sea a fuego lento.

Llegó Septiembre, y con éste sus nuevos propósitos, y amigo mío, menudo año nos espera por parte de todos. Eso sí, permitidme que termine estas líneas diciendo que sigo echando de menos las coplas trasgresoras de Sergio Lanzas y de David Santiago.

Suerte a todos y que Dios Momo os de ánimo.