Las puertas se cierran y la luz se va atenuando, en una suerte de crepúsculo acelerado aun gradual que sirve para adaptar la vista. Un fundido al negro más oscuro en el que, de repente, empiezan a aparecer puntos brillantes. Uno en un lado, otro más hacia el centro… Más de 7.000 estrellas en total, que a los ojos se desplazan con un movimiento semejante al que traza la Tierra en su danzar por la órbita. Las butacas, todas reclinadas, asoman a quienes en ellas se sientan al mismísimo espacio exterior. Una pintura cambiante sobre un lienzo de azabache, el mejor cielo de España, que se proyecta en Granada, desde el planetario del Parque de las Ciencias.
El Parque de las Ciencias codiseña con la ciudadanía su nueva exposición
El museo granadino ha inaugurado este viernes un nuevo sistema de proyección híbrida, que reemplaza el antiguo equipo del planetario tras 30 años en funcionamiento y que ha supuesto una inversión de alrededor de un millón de euros. Solo en tres lugares de todo el planeta se puede ver el cielo de esta manera: Potsdam, en Alemania; Sao Paulo, en Brasil, y el Parque de las Ciencias de Granada. Una técnica que dibuja sobre el techo de este espacio todo un firmamento plagado de estrellas. «El resultado es el mejor cielo de planetario de España», apunta con entusiasmo Manuel Roca, jefe del Servicio de Ciencias del Consorcio.
«Es un día importante para el Parque de las Ciencias, la ciudad de Granada y el conjunto de Andalucía, el día de la reapertura del Planetario», ha subrayado la alcaldesa, Marifrán Carazo, durante la presentación de una innovación que, a su modo de ver, va a «posicionar aún más fuerte» al museo. Junto a ella, la consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía, además de presidenta del Consorcio, María del Carmen Castillo. «Es una actualización del sistema y una modernización que creo que merece la pena ver», ha sostenido, poco antes de adentrarse en la oscuridad del universo.
Una vez en el planetario, la cuenta atrás comienza a los pies de la popular torre del museo. 3, 2, 1… Ignición. El espacio se va expandiendo, ojipláticos los asistentes, hasta que todo queda en la penumbra y el viaje empieza a deparar sorpresas. Destellan las ‘Osas’ -la Mayor y la Menor- más que el resto, aunque un grafismo en el mismísimo cielo dibuja su contorno para quien todavía no sepa apreciarlas. De repente, un eje cartesiano rasga el velo estrellado para situar las coordenadas que ubican a Granada, aunque un rápido cambio de estación reordena todo el horizonte. En una elipsis, forman las constelaciones zodiacales, poco antes de que la aeronave aterrice en un meteorito que está a punto de impactar contra la Tierra. Se desvía a tiempo para desvelar los secretos de un agujero negro y concluye en el lugar donde todo empezó.
«Va a permitir un acceso al conocimiento muchísimo más interesante del que teníamos hasta ahora, porque dispone de unos medios técnicos fantásticos», resuelve Castillo, encantada con la innovación. «No nos damos cuenta muchas veces del valor que tiene el Parque de las Ciencias, ni lo que se hace en él. El planetario va a ser un impulso», sostiene convencida. Son tres millones y medio de personas las que han pasado por este espacio del museo desde que este abrió sus puertas, en 1995. Ahora, quienes lo hagan se van de crucero estelar. Hasta el infinito y más allá.